En el subsuelo de las ciudades se extienden miles de metros de colectores y redes de alcantarillado. Las tormentas, el aumento de caudal y el paso del tiempo obligan a inspecciones periódicas para asegurar su funcionamiento e integridad.
Estos conductos se encuentran a profundidades de entre 5 y 20 metros, con tramos entre pozos que superan los 200 metros. Los caudales alcanzan fácilmente los 300 litros por segundo —suficientes para arrastrar a una persona adulta— y la escasa ventilación acumula gases tóxicos que hacen el ambiente irrespirable sin equipo de respiración asistida.
Ante estos riesgos, es imprescindible usar sistemas robotizados que eviten exponer a los operarios. Los ROV terrestres tradicionales se ven limitados por acumulaciones de residuos que bloquean sus ruedas o cuando la lámina de agua supera los 40 centímetros.

Nuestra respuesta: dron de interior + unidad móvil
Aquí es donde el dron encuentra su propósito. Nuestra unidad móvil nos permite acudir a cualquier punto y recorrer más de 1.000 metros de colectores al día sin poner en peligro a ningún operario.

Trabajamos con el Elios de Flyability junto con el range extender y nuestros desarrollos operativos, lo que permite inspeccionar prácticamente cualquier colector en tiempo récord. Tras cada vuelo, el software de inspección aporta datos precisos, distancias y la información necesaria para generar informes detallados.
La tecnología dron demuestra su valía volando bajo tierra, en espacios confinados y sin GPS: menos riesgo para las personas y más eficacia en la inspección. Conozca el servicio de inspección de subsuelo.